Blogia
BIT A KORIN

Una de mosqueo...

Una de mosqueo... Decía Don Pío Baroja en su prólogo del primer volumen de sus memorias, -Desde la última vuelta de camino-: “yo no tengo costumbre de mentir”.
Yo, sin querer emularle (Dios me libre de tamaña afrenta), hago mía la frase. Yo solo trato de ser un cronista de lo que veo, siento, hago o digiero en este tiempo que me ha tocado vivir. Y trato, como decía mi admirado Ramón Trecet, de buscar la belleza en este asqueroso mundo. La teoría es fácil. La puñetera realidad es ya harina de otro costal. Es difícil, jodido y a veces imposible encontrarla entre tanta podredumbre.
Por eso, cuando la encuentras te aferras a ella como a un salvavidas que te da un hálito de esperanza. Y es que aún creo en la bondad del género humano. Lo de que el hombre es un lobo para el hombre es una verdad como un templo. Pero a veces, aún quedan algunas buenas ovejas por las que merece la pena seguir teniendo fe.
Y más que por las ovejas, por los corderos. Y ahí quería yo llegar. ¡Que chuletas de idem me he metido entre pecho y espalda hoy en Segovia!
Sublimes. Pues eso. Que aún hay cosas por las que merece la pena afrontar un nuevo día con esperanza. Porque como fuera viendo los titulares matutinos de la prensa o escuchando la radio o viendo la caja gilipollas…

0 comentarios